domingo, 21 de noviembre de 2010

Septiembre 4 2010 "Una musa desapercibida"

Así comencé mi taller...

Ligera de espíritu la musa desliza su cuerpo en actitud despreocupada conectando su mente y corazón en la fuente del universo. Ágil cuerpo atlético de cabellera china marrón, hombro y espalda fuerte, brazos y pecho firmes como un atleta india galopante, con manos que crean y repasan su cuerpo día a día bajo el agua de la diaria ducha.

Es ahí cuando más consciente se hace de su cuerpo que acaricia lentamente limpiando con la espuma del jabón sus piernas largas, sus pies delicados y un poco enfermos, tobillos y rodillas fuertes que sostienen una vida de intensa actividad. A pesar de ser consciente de su belleza física la toma poco en cuenta para el diario vivir pero es indispensable la armonía del color con que la viste y se preocupa por resaltar con modestia algunos de los rasgos de su rostro recordando en ese instante las palabras que escuchó de niña: -Qué ojos y que pestañas tan hermosos, esa barbilla partida conquistadora de miradas-

Se sabe inspiración pero más sabe su pequeñez, fragilidad y debilidad. A esta musa desapercibida ya no la engañan las lenguas aduladoras, ella es simplemente la que es.

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